Apatzingán, Mich.- La madrugada de este 6 de enero la violencia se recrudeció en Apatzingán, dejando hasta el momento siete personas muertas y más de 40 detenidos.

Hemos dejado atrás el año de la ignominia, caracterizado por la violencia, la corrupción e impunidad, que nos dejan en una absoluta incertidumbre, pues si bien, han pasado 365 días, tan solo transcurrió el tiempo, pero los vicios y los gravísimos problemas siguen ahí, y no se irán.

Las muertes siguen ocurriendo, al igual que las desapariciones forzadas. Basta que se diga que la víctima fue ejecutada por el crimen organizado, para que las autoridadesni siquiera se tomen la molestia de, por lo menos, investigar. ¿A cuantos miles de desaparecidos llega la lista? ¿Quién tiene a su cargo la investigación? ¿Alguna vez se castigará a los culpables?

La torre de éxitos de Peña Nieto, anunciados por los medios, especialmente por Televisa, incluida la revista “Time”, en la que apareció la imagen de Peña, con un pie que decía “Saving Mexico”, de pronto se vino abajo, como castillo de naipes, que de eso estaba hecho.

Lo primero que ocurrió, que ya pesaba en el ambiente, fue la muerte de 21 personas en Tlatlaya, a manos de miembros del Ejército que los había detenido bajo la sospecha de ser narcosEstos estaban retenidos y rendidos en un galerón, donde aparecieron ejecutados, en lo que parece haber sido una ejecución y por ello, una muy grave violacIón a los Derechos Humanos.

Después ocurrieron las muertes de estudiantes y otros ciudadanos, en Iguala y la desaparicIón de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Este fue uno de los delitos más espantosos de que se tenga memoria; peor que el de Aguas Blancas, por haber sido perpetrado por órdenes directas del Presidente Municipal, José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, quienes tenían a su servicio a la policía de Iguala y de Cocula, para llevar a cabo toda clase de delitos, incluido el asesinato. Este fue el ejemplo más claro de la existencia del narco-estado. Quienes conocen de cerca el problema aseguran que la esposa de Abarca era quien dirigía a los Guerreros Unidos del grupo de los Beltrán Leyva, mismos que financiaron la campaña política de Ángel Aguirre, que protegió al matrimonio para que huyera. Toda la familia de la mujer estaba metida en el narco; desde los padres hasta los hermanos, de los cuales dos fueron ejecutados por los propios Beltrán Leyva y, el otro, está preso tras su reciente captura en Cuernavaca. El otro caso a nivel Gobernador, se dio en Michoacán.

Hasta ahora, solo uno de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa fue identificado por el ADN extraído de un fragmento de sus restos. Deseo tanto como los padres de los jóvenes desaparecidos, que fueran encontrados vivos; sin embargo, nunca van a aparecer. Las protestas continuarán y estamos a muy poco tiempo de las elecciones, sin que parezca que haya condiciones para que se lleven a cabo. La CETEG ya dijo que se opondrá a que se efectúen, y ya sabemos de lo que son capaces.

Vino después el escándalo de la licitación del tren rápido a Querétaro, con un costo multimillonarioa la que se presentó en circunstancias irregulares, el grupo HIGA, del que es propietario el contratista favorito de Peña Nieto, desde que era gobernador del Estado de México. La licitación fue tan desaseada, que Peña Nieto se vio precisado a cancelerla, con lo que habrá que pagarle a los socios chinos.

De manera casi simultanea explotó, de manera inesperada, el escándalo de la llamada “Casa Blanca” de Peña Nieto, ubicada en el número150de Sierra Gorda, en las Lomas de Chapultepec, producto de la investigación periodística de Carmen Aristegui. Se puso al descubierto que se compraron dos casas que hubo que derribar, más la casa que llega hasta la esquina con Sierra Vertientes, que también hubo que derruir, para llevar a cabo el proyecto deun famoso arquitecto. La cuestión se elevó a un grado de descaro, cuando se supo que toda la operación de la “Casa Blanca”, con valor de 8 millones de dólares, había sido realizada por el ingeniero Juan Armando Hinojosa Cantú. El inverosimil cuento chino del contrato que medió, y de que se la iría pagando poco a poco, aun que ya no tenga ingresos, pues quedó en eso: puro cuento.Pero las cosas no quedaron ahí, debido a que esta operación tenía un antecedente, que es que previamente se habían hecho de una lujosa casa ubicada en el número 1325 del Paseo de las Palmas, que por la parte de atrás colindaba con las casas de Sierra Gorda. Esta casa tiene un valor de 27 millones de pesos.

Descubierta esta compra venta, Peña Nieto se inventó el cuento de que esta casa le había sido regalada por TELEVISA a su esposa, por haber terminado su exclusividad con esta empresa. Por cierto que la televisora se calló la boca. Tardaron varios días en dar una explicación como había ofrecido Peña Nieto, en tono de agraviado, que su esposa aclararía el caso, pues la casa era de su propiedad. El asunto todo es el de un tropiezo tras otro, pues a quien correspondía hacer la aclaración era al propio Presidente, pues los servidores públicos están obligados a declarar los bienes de su cónyuge, así como los de sus dependientes, pero no lo hizo. Por lo visto no conocía la Ley, lo que no lo exculpa, y además, manda a su esposa a tratar de explicar, en un mensaje televisado, en el que la señora Rivera, en tono airado y arrogante, regañó a la audiencia, dando una explicación ajena a la realidad lo que provocó indignación y burlas de todo tipo.

Como si los temblores políticos no fueran pavorosos, viene como un extra, la “Casita de descanso“de Videgaray, nada menos que el Secretario de Hacienda, a quien HIGA, y con el mismo esquema de la “Casa Blanca” de Peña, le dio una casa que vale millones de pesos. Que vergüenza; que nivel de corrupción, y todo metido en el mismo chiquero. Arreglo de declaraciones de impuestos y de supuestos pagos. Esto ha causado el naufragio de un gobierno que va a pique.

Pero si estos magnos escándalos, que en cualquier país democrático en el que exista un real Estado de Derecho, obligaría a renunciar al Presidente, en nuestro caso eso no va a ocurrir, pues la impunidad, otro de los graves vicios que mantienen postrado al Estado Mexicano y sus instituciones, va de la mano de la corrupción. Peña Nieto tiene un profundo desprecio por la Ley.

Este gobierno hizo creer a los mexicanos, que había llegado “La Hora de México” y que esta sería una etepa de transparencia, de rendición de cuentas, de reformas positivas que ayudarían al bienestar de la población. Y nos hemos quedado con un país devastado por la violencia, la corrupción, la impunidad y la economía que no se mueve. La mezcla mexicana de petróleo cayó a menos de 50 dlls. Y el tipo de cambio peso dólar, superó los 15 pesos por dólar.

Ante el caos que vivimos, Peña Nieto se ha quedado sin respuestas. México vive en la incertidumbre.